El Gobierno de Donald Trump notificó al Congreso de EE.UU. sobre sus planes de dar inicio a "la posible reanudación de las operaciones" de su embajada en Caracas, Venezuela, clausurada desde 2019, luego que Washington desconociera la victoria presidencial de Nicolás Maduro en 2018 y sí reconociera al entonces la autojuramentación de Juan Guaidó y su falso "gobierno interino" durante la primera administración del actual mandatario estadounidense.
Según un documento oficial al que tuvo The Associated Press (AP) este martes, el Departamento de Estado envió una notificación a los congresistas con fecha del lunes 26 de enero, en el que avisan que tienen planeado enviar "un contingente regular de personal temporal" para llevar a cabo funciones diplomáticas "selectas" en la capital venezolana.
De acuerdo con el informe de la diplomacia estadounidense, el personal de su país que viajará a Caracas, vivirá y trabajará "en una instalación temporal mientras el complejo de la embajada existente es puesto a punto".
"Escribimos para notificar al comité la intención del Departamento de Estado de implementar un enfoque por fases para reanudar potencialmente las operaciones de la Embajada en Caracas", dice el documento oficial que fue enviado a los legisladores "en cartas separadas pero idénticas", específicamente a "10 comités de la Cámara y el Senado".
Estas acciones ejecutadas por la administración de Trump en Venezuela, se dan luego del masivo bombardeo ejecutado el pasado 3 de enero por las tropas especiales del Pentágono que dejó un saldo de más de 100 víctimas fatales, residencias civiles destruidas, así como instalaciones científicas, eléctricas y estratégicas pulverizadas, que se ejecutaron para secuestrar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, la diputada Cilia Flores.
Tras concretarse la retención de Maduro y Flores, a quienes EE.UU. mantienen privados de libertad en una cárcel de Nueva York, "un pequeño equipo de la Unidad de Asuntos Venezolanos de la Embajada de EE.UU. en Bogotá, Colombia, viajó a Caracas para realizar un sondeo inicial y evaluar las perspectivas de reapertura de la embajada".
Otros pasos concretados
La semana pasada, el Gobierno de EE.UU. publicó la designación de Laura Dogu, exembajadora de Washington en Honduras, donde fue señalada de cometer actos de injerencia, como encargada de negocios de la Oficina Externa del país norteamericano para Venezuela.
La diplomática, viene a reemplazar a John T. McNamara, quien ostentaba el mismo cargo desde principios de 2025 desde un despacho en Bogotá, a donde las autoridades estadounidenses han enviado a sus diplomáticos desde 2019, cuando Caracas —tras casi dos décadas de tensiones— rompió definitivamente sus nexos bilaterales con la Casa Blanca.
En el documento revisado este martes por AP el Departamento de Estado también informa que "para apoyar el aumento de personal en misión temporal y la posible reanudación de las operaciones de la embajada", sus funcionarios también podrían "necesitar abrir una instalación interina o temporal en Caracas, Venezuela, para alojar al personal en misión temporal o las operaciones mientras las instalaciones existentes se ponen en condiciones de servicio".
De acuerdo con la información del Departamento de Estado enviada a los congresistas, los diplomáticos en Venezuela desempeñarían "funciones selectas" limitadas, entre ellas, asuntos de seguridad y gestión, en una primera fase, y luego ampliarían gradualmente su trabajo "para incluir lo consular, político, económico, gestión, seguridad y diplomacia pública". Además, la Unidad de Asuntos Venezolanos actualmente ubicada en Bogotá se trasladaría a Caracas.
Estos pasos que adelantan Caracas y Washington se contextualizan dentro de las acciones políticas tomadas por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien asumió el cargo por mandato constitucional tras el secuestro y retención de Maduro en EE.UU.; y que ha denunciado que el país se encuentra amenazado por una potencia nuclear.
Trump, por su parte, ha destacado su buena relación con las actuales autoridades venezolanas y ha señalado que su interés prioritario es que las compañías petroleras estadounidenses comiencen a explotar, lo más pronto posible, tanto el crudo venezolano como el resto de sus recursos naturales y energéticos.



