La comisión parlamentaria que indaga los ataques a las sedes de los poderes en Brasilia, ocurridos el pasado 8 de enero, vive este martes uno de sus platos más fuertes: el interrogatorio de los legisladores al exministro de Justicia, Anderson Torres, investigado por ese caso.
Torres, un expolicía, llevaba menos de una semana como secretario de Seguridad del Distrito Federal (DF), que alberga a la capital brasileña, cuando los partidarios radicales del exmandatario Jair Bolsonaro invadieron salvajemente las icónicas sedes del presidencial Palacio de Planalto, el Congreso y el Supremo Tribunal en protesta por la victoria del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, que según los simpatizantes derechistas fue fraudulenta.
"Siempre actué de forma técnica"
El exministro es considerado una figura central de la trama de los ataques, porque puede tener información valiosa sobre su gestación y ejecución y porque está acusado de "omisión" de sus responsabilidades, vista la facilidad con la que los atacantes accedieron a la sedes para destrozarlas a su antojo.
Pero al empezar el esperado interrogatorio, Torres, que fue ministro de Justicia de Bolsonaro hasta el 31 de diciembre de 2022, negó todas las acusaciones que pesan sobre él: "Siempre actué de forma técnica y legalista", dijo al leer su intervención inicial.
.@camilabomfim traz detalhes do perfil de Anderson Torres e destaca que o ex-secretário de Segurança do DF está “acostumado” com perguntas como as que são feitas na CPI dos Atos Golpistas: “Tem esse perfil desde a época que era delegado e depois quando foi chefe de gabinete”.➡… pic.twitter.com/W50PPFneS7
— GloboNews (@GloboNews) August 8, 2023
Las dudas sobre Torres también se deben a que tiene una estrecha amistad con Bolsonaro, investigado por incentivar los ataques. El exmandatario llegó a impugnar los resultados electorales y durante años se dedicó a sembrar dudas, sin pruebas, sobre la fiabilidad del sistema de voto electrónico. Eso alentó a sus simpatizantes a invadir las sedes.
No había "indicios"
"Nunca cuestioné el resultado de los acciones", dijo Torres. Y aseguró que no "había" indicios ni "alertas" de lo que iba a ocurrir y que el día del ataque "faltaron policías" para contener a los manifestantes.
También descartó cualquier "omisión" o "lenidad" con los campamentos bolsonaristas que se montaron en Brasilia y otras ciudades poco después de las elecciones —cuando él era ministro— y permanecieron durante meses para protestar contra los resultados, con consignas abiertamente golpistas.
Y volvió a negar que ordenó como ministro de Justicia que la Policía Federal de Carreteras (PRF, por sus siglas en portugués) dificultase, con registros excesivamente exhaustivos en vehículos de electores, las votaciones en las presidenciales en lugares con una alta intención de voto para Lula, sobre todo en el nordeste.
Un sospechoso borrador
Días antes de los violentos ataques por hordas de bolsonaristas contra las instituciones, Torres viajó a EE.UU., donde se encontraba Bolsonaro, no sin antes destituir a los altos mandos de la corporación y dejando así desprotegida la capital.
El exministro sostuvo que viajó "extremamente tranquilo" porque "jamás podría imaginar" y porque el "plan operacional" de seguridad no identificaba riegos de ruptura o de terrorismo.
La Policía encontró después en su vivienda un polémico borrador de decreto para intervenir el Tribunal Superior Electoral (TSE) y cambiar los resultados de las elecciones, ganadas por una estrechísimo margen por Lula.
Pero este martes, Torres insistió en que ese documento era "fantasioso" y lo calificó de "aberración" sin "validez jurídica".
"No fue a la basura por mero descuido", sostuvo.
🚨 A CARA DO GOLPE - ANDERSON TORRESEx-ministro de Bolsonaro usou a PRF para tentar sabotar as eleições. Como secretário de Segurança do DF, Torres facilitou ação dos golpistas e tinha, em casa, uma minuta de golpe. ASSISTA! 📺 https://t.co/IDwHjdJMwBpic.twitter.com/O2zuycZNjd
— PT Brasil (@ptbrasil) August 8, 2023
Torres fue destituido de su cargo la misma de noche de la invasión, calificada de "golpe" por el oficialismo. Dos días después, el juez del STF, Alexandre de Moraes, decretó su prisión preventiva, pero él estaba en EE.UU.
Fue detenido el 14 de enero, nada más llegar al aeropuerto de Brasilia, pero está en libertad provisional desde mayo, a condición de que use una tobillera electrónica, no salga del DF y comparezca cada semana ante la Policía.


