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Quién es Rodolfo Vera Calderón, el periodista mexicano que disputará la final de MasterChef Argentina

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Nació en León en 1977, vive en Buenos Aires y se especializa en temas de la realeza. Este lunes podría consagrarse ganador del certamen.
Quién es Rodolfo Vera Calderón, el periodista mexicano que disputará la final de MasterChef Argentina

Rodolfo Vera Calderón, un periodista mexicano de 45 años, se convirtió la semana pasada en el primer finalista de MasterChef Argentina, el certamen televisivo en el que compiten aficionados a la alta cocina, sin estudios ni experiencia profesional en la gastronomía. 

En el programa emitido por Telefe el 1 de agosto, Rodolfo fue premiado con un delantal blanco, bordado con su nombre en letras rojas, que lo llevó "al balcón", el sitio donde van los competidores luego de superar cada prueba. Con un 'chowder' —una sopa de anchoas con papa, puerro, panceta y crema—, Vera Calderón se aseguró el segundo puesto y compitió por el primero este domingo, en la definición de la competencia, aunque el ganador se dará a conocer este lunes. 

Cocina con aroma familiar

"Se lo dedico a mi familia, a mis padres. A mi madre, que me transmitió la pasión por la cocina, y a una persona muy particular: Teresa, la cocinera de mi casa, que desde que yo nací ella está ahí. Ella fue mi gran maestra. Yo llegaba del colegio y ella me ponía a picar cebolla, a untar un molde con manteca. La ayudaba en todo lo que podía, siendo un niño", dijo Vera Calderón cuando se enteró de que era el primer finalista de la edición 2023 de MasterChef.

'Rudy', como le llaman quienes lo conocen, nació en León, estado de Guanajuato (México), en 1977. Desde 1998 trabaja como periodista y se especializa en el mundo de la realeza. A lo largo de su carrera ha realizado reportajes en palacios de diversos países de Europa y Asia. Entrevistó a  numerosos miembros de la realeza como los reyes Carlos XVI, Gustavo y Silvia de Suecia, la emperatriz Farah de Irán, además de otras personalidades de la élite económica y de la política, como la ex secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton. Trabajó para numerosas agencias y medios internacionales como la revista ¡Hola! de España o el diario The Washington Times, y colabora frecuentemente en radio y televisión.

Además, ha publicado dos libros: 'Mi vida con Christina Onassis' (2014), y 'Máxima. La construcción de una reina' (2016), junto a Paula Galloni.

Fue también con un 'chowder' que Vera Calderón inició su camino en MasterChef, cuando en el mes de marzo superó el casting con una sopa crema de elote con ajo que encantó a los chefs del jurado, el italiano Donato De Santis, y los argentinos Damián Betular y Germán Martitegui. 

En entrevista con RT, el finalista del concurso más visto de la televisión argentina repasa su vida y habla de sus dos pasiones: la cocina y el periodismo. 

RT: Le has dedicado ese chaleco blanco a tu familia. También a la cocinera de tu casa, que fue un poco la que te inculcó el amor por la cocina. Cuéntame cómo son tus orígenes, cómo era tu vida de niño en México.

R.V.C: Yo salía del colegio a las 4 de la tarde, y recuerdo que al llegar a casa entraba a la cocina a ver qué estaba haciendo Teresa de comer. Me hacía ilusión. Entonces le decía: '¿En qué te ayudo?' Y ella me ponía a picar cebolla, pelar un ajo, picar el chile. Tonterías, pero a mí me encantaba. Cuando nos sentábamos en la mesa era siempre entrada, plato principal, postre, todo un ritual, con copas y vajillas que habían sido de mis abuelas. Un momento de familia donde mi madre, una gran cocinera, desplegaba todo su arte.

Un hombre de mundo

El padre de 'Rudy' es tercera generación de empresario hotelero. Ya de pequeño, viajaba junto a su familia a un lugar del mundo distinto cada verano: Asia, India, África. Y siempre visitaban los mejores restaurantes, mercados, viviendo los sabores y la cultura de cada lugar. Así fue como visitó Argentina, lugar que más tarde eligió para vivir. 

"Fui por primera vez en 1992, en uno de estos viajes de verano —comenta Rodolfo—. Recuerdo haber llegado a Buenos Aires y me gustó mucho la energía, también me acuerdo que cuando llegamos al aeropuerto el dólar estaba a un precio y a los 20 minutos otro. Estuvimos en Iguazú y Bariloche y me encantó. Después volví con una amiga en el año 98, y cuando caminaba por Recoleta miraba los edificios y le dije: 'Algún día voy a vivir acá'. 

RT: ¿Por qué te atrae el mundo de la realeza? ¿Hay algo que alimentó esa pasión desde pequeño?

Cuando era pequeño llegaban a mí casa las revistas del corazón, la prensa rosa, y yo las leía todas, así como los libros de realeza. Después seguí estudiando, hice mi carrera, pero nunca dejé de interesarme por eso, era como una válvula de escape para mí.  

RT: Y luego te sirvió para tu vida profesional...

En 2003 estaba cursando una maestría en Washington, en Georgetown, y en 2004 fui a Buenos Aires a hacer un curso de dos meses y terminé haciendo otra maestría en el diario Clarín, donde luego trabajé. Me mudé a Argentina, hice un master en la escuela de Defensa Nacional y conseguí trabajo en la revista ¡Hola! Argentina, y más tarde para la versión española. Así como de la nada empecé a escribir notas sobre la realeza, y la directora se sorprendía de mis conocimientos sobre el tema. Fui conociendo la historia de la reina Máxima de Países Bajos (nacida en Argentina), y así terminé escribiendo un libro, la biografía no autorizada de ella. A la par, hacía los reportajes de las casas de la alta sociedad de Argentina, de esos que suelen aparecer en esas revistas.

RT: ¿Y qué te llevó a MasterChef? 

Llegué imprevistamente, por una amiga que me avisó que estaba abierta una convocatoria para amateurs. Prácticamente me rogó que me anotara y lo hice sin ninguna expectativa. Pensaba que no me iban a llamar, pero finalmente me llamaron, superé varios castings y arrancó la competencia. Desde ahí mi vida estuvo volcada a la grabación del programa. Me aferré a mis conocimientos, mis convicciones, mis recetas, mi familia, mis raíces. Sí, a veces tocan cajas misteriosas con ingredientes inesperados y tienes que echar a volar tu imaginación. Pero siempre era como volver a casa. Pensaba qué harían en mi familia si tuvieran esos ingredientes. Creo que esa fue la fórmula para llegar a donde llegué.

El sabor de México

Rodolfo tiene modales dignos de la realeza, pero es frontal y nunca teme decir lo que piensa. Incluso si ello le perjudica. El periodista mexicano confronta con el jurado a la hora de defender sus platos, sobre todo si están inspirados en su historia familiar. El picante, por ejemplo, es un sabor que no suele faltar en sus presentaciones. Pero en Argentina, los paladares no son los mismos que en México, y eso se nota en las devoluciones. 

RT: Has tenido algunos cruces con el jurado a lo largo de la competencia. Pero hubo uno en particular por el que quisiera preguntarte. El picante que consumen los mexicanos, ¿no es apto para los argentinos?

Que un no mexicano te diga que no encuentra el gusto mexicano ya es controversial. El día que hice un mole, que es lo más mexicano que hay, que picaba porque el mole pica, el único que se atrevió a comerlo fue Donato, el resto apenas lo tocó. Me parece que un chef debe estar abierto. Si está picante, te lo bancas. Mis padres me enseñaron que a uno el lugar no se lo dan, se lo debe ganar uno mismo. Yo el plato lo defendí porque lo probé y sabía que estaba bien. Cuando un plato no estaba bien, yo lo sabía y admitía cuando había errores. Cuando me dijeron que era mucho mole, pensé: 'Pero esta gente nunca fue a México'. El pollo se baña en mole, no se le pone poquito. Por eso yo sabía muy bien que lo que estaba haciendo era lo correcto. Después de eso tuve temor de que mis platos les resultaran muy picantes, pero después me fui animando más.

RT: Digamos que los argentinos no comen picantes como en México, ni siquiera en lugares especializados... 

Acá los restaurantes de comida mexicana hacen comida Tex-Mex, una quesadilla, unas fajitas, un guacamole mal hecho y creen que están comiendo comida mexicana. Hay mucho desconocimiento. Yo nunca lo quise decir delante del jurado para no sonar soberbio, pero las únicas dos cocinas que están consideradas patrimonio de la humanidad son la francesa y la mexicana. Tenemos una historia legendaria prehispánica muy fuerte, con un sincretismo de culturas que mezcla los ingredientes españoles con los autóctonos, y eso hace a la magia de la comida mexicana.  

RT: Habiendo conocido buena parte del mundo, ¿por qué elegiste Argentina para vivir?

Yo amo a los argentinos, es un pueblo maravilloso, con una historia muy interesante y todo lo viven muy intensamente. Vengo de un país en donde tuvimos un régimen de un mismo partido político durante 70 años, donde hubo una paz absoluta y todo funcionaba bien. En esos 70 años a los argentinos les pasó de todo. Por eso creo que son muy viscerales, lo vimos cuando ganaron la Copa del Mundo, la gente se exacerba, vive todo con un gran melodramatismo, es parte de su cultura y a mí eso me encanta. Buenos Aires es una ciudad fantástica para vivir, con una gran agenda cultural, una gastronomía única, la calidad de vida es fantástica. Claro que depende de dónde y cómo vivas, pero es una ciudad muy amigable, abierta, democrática. Te puedes tomar el transporte público tranquilamente, cualquiera puede ir a la universidad pública. En México sigue habiendo una sociedad muy clasista, de castas, muy marcada, casi como en la India, en la que la otredad se nota. Yo en Argentina eso no lo siento y me encanta. El país tiene muchos problemas, pero sigue teniendo mucho potencial. Es un diamante en bruto que nadie ha sabido pulir, y eso muchos argentinos no lo ven, piensan que todo está mal. Evidentemente no conocen otras realidades. En México vives con temor, todo el tiempo aparece gente asesinada por el narco. 

RT: ¿Recibes saludos, mensajes de apoyo desde México?

Sí, mucha gente me expresa su cariño, me dicen cosas muy lindas. También me dicen barbaridades y me encanta, me divierte. Yo digo que sin 'haters' (odiadores) no hay paraíso. Me da risa porque es gente que ni te conoce y que tal vez está en su casa aburrida, y se toma el trabajo de buscarte en las redes, ponerse a escribir. Lo resuelvo mientras espero a entrar en el dentista, no me genera ningún contratiempo. Bloqueo, borro el comentario y listo. 

RT: ¿Que esperas de la final y qué piensas hacer en caso de ganarla?

Estoy feliz, muy contento y con mucha expectativa de lo que pueda pasar. Pero ya ser finalista es un gran logro y estoy muy agradecido con Argentina, un país que me ha dado tanto. A pesar de ser extranjero y que mucha gente me quiere enviar de regreso a México, yo lo quiero mucho, es mi lugar en el mundo y donde quiero pasar mi vida. En caso de ganar, bueno, la vida es una montaña rusa. Tal vez ponga un negocio de repostería, que me encanta, y ya estoy con un proyecto de libro de cocina en marcha. Iré viendo. Ya la vida me ha demostrado que a veces uno no puede planear porque el destino te espera a la vuelta de la esquina.  

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