Uno de los principales patrocinadores que apoyaron la carrera artística de Hunter Biden, hijo del presidente estadounidense, y lo ayudaron a embolsarse 1,3 millones de dólares por sus pinturas de novato, habría sido una importante donante del Partido Demócrata, nombrada por Joe Biden para una prestigiosa comisión de arte.
Documentos obtenidos por Business Insider revelan que el mecenas es Elizabeth Hirsh Naftali, una inversora inmobiliaria de Los Ángeles, que contribuyó con más de 200.000 dólares a la campaña presidencial de Biden en el 2020, y quien desde julio del 2022 forma parte de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Estadounidense en el Extranjero, nombrada por Biden.
Los miembros de esta comisión son voluntarios y no remunerados, pero normalmente pueden acabar siendo nombrados para puestos más altos, como embajadores de EE.UU. Se encargan de tareas como localizar lugares históricos de todo el mundo vinculados al patrimonio estadounidense y fomentar su conservación, según indicó el citado medio.
Las ventas de arte de Hunter Biden han generado al menos 1,3 millones de dólares en ganancias desde su debut en una galería de Nueva York en el 2021, una notable entrada para un artista novato sin formación. Aunque la Casa Blanca dijo al medio que negaba que Hunter conociera la identidad de la persona que compró sus obras de arte, las fuentes dijeron a Business Insider que el hijo del mandatario descubrió más tarde la identidad de dos de ellos, uno de los cuales era Naftali.
El segundo comprador era Kevin Morris, un abogado de Los Ángeles y amigo de la familia Biden, que en su día prestó millones a Hunter para liquidar sus impuestos atrasados e impagados.
Favores e influencia política
El informe contradice anteriores afirmaciones de la Casa Blanca de que los compradores de arte no podrían ganar influencia política pagando precios exorbitantes por los cuadros de Hunter Biden porque ni el artista ni la administración de su padre conocerían nunca sus identidades.
En declaraciones al medio, el experto en ética Bruce Weinstein dijo que el momento de la compra de arte de Naftali y el nombramiento del comité es sospechoso. "Si se hizo después de su nombramiento, y a ella le gusta el cuadro, es menos problemático", indicó. "Es más problemático si decide comprarlo de antemano. Entonces podría percibirse como un 'quid pro quo'".
Según Weinstein, independientemente del momento, "si realmente quisieras elegir el curso de acción éticamente más apropiado que no implicara ningún conflicto de intereses, real o percibido, entonces no compras el cuadro".


