En el estado de Alabama de EE.UU., este viernes, se llevó a cabo la primera ejecución desde que la gobernadora republicana Kay Ivey levantó la suspensión de la pena capital en febrero de este año, luego de realizar una revisión.
James Barber, de 64 años, hallado culpable de matar a golpes a una mujer mayor, fue ejecutado por medio de una inyección letal esta madrugada, informa Reuters.
El sentenciado estuvo esperando durante casi dos décadas la aplicación de la condena por asesinar en 2001 a Dorothy Epps, de 75 años, para quien trabajaba como personal de mantenimiento.
Barber solicitó que se bloqueara su ejecución por temor a la "tortura" y a quedar con un "daño sustancial", ya que las inyecciones letales habían sido suspendidas en el estado por las dificultades para aplicarlas correctamente. No obstante, una corte federal de apelaciones rechazó el pedido el miércoles.
El condenado afirmó que, durante su estancia en prisión, encontró la salvación a través del cristianismo. Asimismo, comentó que había entablado amistad con una nieta de la víctima, Sarah Gregory, quien dijo que lo perdonaba y que no deseaba verlo ejecutado.


