El director, productor, guionista y actor ruso Arcady Boytler es una de las piezas claves de la llamada Época de Oro del cine mexicano, que tuvo su auge en la primera mitad del siglo XX.
En Ciudad de México, a más de 10.000 kilómetros de Moscú, su lugar de origen, pudo perfilar una extensa carrera fílmica que sentó sus bases como uno de los pioneros del cine sonoro del país latinoamericano.
La Cineteca Nacional de México lo califica como "un referente indiscutible" de la Época de Oro del cine de ese país, que se extendió de 1936 hasta mediados de los años 50, cuando la popularidad de las películas cayó en picada ante la aparición de la televisión y la competencia desigual contra la maquinaria de Hollywood.
Los comienzos al estilo Arcady
Boytler estudió en el Teatro de Arte de Moscú y trabajó de la mano de los reconocidos dramaturgos Konstantín Stanislavski, considerado como el padre de la actuación moderna, y con su discípulo Vsevolod Meyerhold, quien luego rompió con el creador del método actoral Stanislavski para fundar la técnica teatral de la biomecánica, según Cinematógrafo.
En su país de origen actuó y dirigió una veintena de cortos que llevaban su nombre. Entre ellos se encuentran: 'Arcady controlador del vagón cama' (1915), 'Arcady se casa' (1915) y 'Arcady deportista' (1915).
Al dejar su ciudad natal con destino a Kiev y Odessa, comenzó un largo periplo por varios países europeos hasta que llegó a América.
Antes de establecerse en México, estuvo con su esposa, Lina Boytler, en Argentina, Perú y Chile, donde dirigió su primer largometraje titulado 'El buscador de fortuna' (1927); luego viajó a EE.UU.
En territorio estadounidense hizo más de una decena de cortos hablados en español como 'Allá en el bajío' (1929), 'Vida de noche' (1929) y 'Flor de pasión' (1929).
La puerta de ¡Viva México!
El hablar fluidamente español fue clave para concretar las aspiraciones de Boytler en México. Su carrera cinematográfica en ese país comenzó cuando administró el emblemático Cine Regis, inaugurado en 1924 en la capital y destruido por el terremoto de 1985.
Antes de empezar con sus propias películas, Boytler tuvo una participación en la película inconclusa '¡Qué viva México!' (1932), de Serguéi Eisenstein, conocido como el padre del montaje.
Su primera producción mexicana fue el cortometraje llamado 'Un espectador impertinente' (1932), cofinanciado y codirigido por el cineasta mexicano Raphael J. Sevilla.
Este corto, que duraba 10 minutos, fue un híbrido entre el teatro y el cine. En la cinta, que contaba con un fragmento de la canción 'Capullito de alhelí', del compositor puertorriqueño Rafael Jibarito Hernández, aparecía el propio Boytler junto a la actriz Anita Ruanova.
De los documentales al melodrama
En territorio mexicano fue contratado por el productor Felipe Mier, quien le propuso realizar cortos turísticos, por lo que estuvo al frente de 'Joyas de México', una serie de tres documentales sobre Teotihuacán, Xochimilco y Acapulco, recoge Cine Latinoamericano.
Su debut con un largometraje fue con 'Mano a mano' (1932), que le dio un espaldarazo para desarrollar aún más su carrera y para crear su propia productora.
En ese país también dirigió 'La mujer del puerto' (1934), una cinta sonora que se ha convertido en uno de los íconos del cine mexicano; 'El tesoro de Pancho Villa' (1935); 'Celos' (1935), protagonizada por Vilma Vidal, Fernando Soler, Arturo de Córdova; 'Águila o sol' (1937) y 'Así es mi tierra', ambas con la actuación principal del célebre Mario Moreno Cantinflas, y 'El capitán aventurero' (1938), entre otras.
Su última producción en México fue 'Amor prohibido' (1944). Posteriormente, siguió en el mundo de la cinematografía, pero desde otro espacio: el Cine Arcadia, ubicado en la colonia Centro, en la capital.
Boytler, fallecido en la capital mexicana el 24 de noviembre de 1965, fue un hombre versátil y abierto a la experimentación. Además de su dilatada trayectoria en el teatro y el cine, también incursionó en la escritura de poesía. Entre su escritos se encuentran estos versos, atesorados por la Cineteca Nacional:
Voy por ti...
hasta el cansancio, aunque seas testigo de mi derrota...
Siempre iré por ti...
¡Porque vivo por ti!
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